sábado, 21 de enero de 2012

Otrebla Aleuznelav

El cuento de  a mi me gusto mucho ahí va, y su que para que no diga que no le hago caso T_T.

A primera vista (o Amor de Metro)

Lunes, como de costumbre al salir de clase me dirigí a la estación del metro, a sentarme ahí a solas a leer en el andén de Copilco, mientras la muchedumbre de la hora pico se disuelve entre los vagones. Muchas veces he seguido esa rutina y a decir verdad es tanta gente la que se va y llega que no logro percibir ya nada más que sombras. Y yo ahí, sentada en un rincón, leyendo alguna novela romántica o creando mundos imaginarios mientras ese andén tan bullicioso se convierte en un eco silencioso…
Mi rutina es común, salgo de clases, me dirijo a la estación, espero que el bullicio se convierta en eco, subo al vagón, avanzo de Copilco a Balderas y de Balderas a Cuauhtémoc para llegar al departamento de Dr. Liceaga que se convirtió en mi hogar.

Lunes, odio los lunes, el silencio del anden me daba el indicio del siguiente paso en la rutina, me levante del suelo donde me siento, guarde  mi libro en la mochila y me coloque en el lugar de siempre, al centro y detrás de la línea amarilla, no hasta delante, donde van las “señoritas” y las ancianas, ni hasta atrás, donde se dan los encuentros entre homosexuales… prefiero el centro, donde no pasa nada fuera de lo rutinario, o bueno, nada fuera de mi rutina. Espero pocos minutos mientras llega la impresionante maquinaria semiautomatizada, abre las puertas con ese clásico y fastidiosos “bip”. La alarma que en horas pico convierte en bestias salvajes a las personas que llevan prisa, empujándose unos a otros hasta rellenar cada recoveco habido y por haber de cada vagón… Odio las horas pico.

Bueno, no es hora pico, el vagón esta cómodamente vacío, o lo que podría definirse así, en comparación con otros horarios, así que subo tranquilamente y me siento en el asiento para discapacitados, embarazadas y/o ancianos, es el mas cómodo para leer, o al menos a mi me lo parece. Y ahí estaba sentada plácidamente sin mirar alrededor cuando en un bostezo sin darme cuenta, entre Quevedo y Coyoacán – o quizás en centro medico, perdí la noción de las estaciones - subió él. Era el hombre mas hermoso que he visto en mi vi… ok quizás no, pero me enamoré a primera vista, alto, ojos azul celeste, ceja poblada, cuerpo atlético, piernas largas, brazos robustos, cabello ondulado y rubio, labios delgados y rosados y ese semblante indiferente que me parece tan sensual. Lo sé, tengo gustos raros… Su sola imagen me congelo.

Llegamos a Balderas y yo debo bajar pero me quedo inmóvil, entonces lo veo a el tomar su maleta pequeña – seguramente de gimnasio – y salir del vagón, acto seguido me levanto como muñeca con resorte y como por instinto lo sigo entre la multitud tratando de no perderlo, mirando entre el tumulto, buscando su cabellera… pero ya no esta…

Con un hilo de esperanza me siento en el andén de Balderas, quizás pase por aquí de nuevo…

Se acerca la noche y tengo hambre, resignada me dirijo a la línea rosa, hacia Cuauhtémoc, a mi departamento y a dormir… quizás mañana, quizás…

Es martes, la rutina se convirtió en la misma, hoy lo vi de nuevo, y lo seguí hasta salir de la estación de Balderas, al menos ahora sé que no transborda…

Miércoles, nuevamente lo vi… la misma hora, el mismo anden, sube siempre en Coyoacán, ¿será que vive cerca de ahí o será que vive por Balderas?

Jueves, tropecé con él en un fingido intento por acercarme, su aroma es tan sensual, no sé como lo hace pero me vuelve loca, hoy decidí seguirlo en Balderas, creo que noto mi presencia y a mi me gano la vergüenza así que me escondí. Mañana me armaré de valor y sé lo diré todo.

Viernes, tengo el corazón despedazado, hoy tardo un poco más de la cuenta, así que decidí esperarlo en la estación de Coyoacán, sentada como en Copilco, pasaron dos horas y no lo vi subir. Cuando estuve a punto de desistir lo vi llegar, abrazado de una chica. La escena me conmovió porque él se veía tan feliz, tan lleno de vida y brillo en los ojos… pero inevitablemente me rompió el corazón. Espero que sea feliz…

Sábado, no soporto el dolor la agonía punzante en el pecho, quema, duele, consume, quiero verlo… pero no sé aparece por la estación, me paso el día esperando, pero no viene, debe estar con ella.

Domingo, me siento mejor hoy… creo que lo he superado, digo, en realidad ni siquiera sabia su nombre, que diablos me pasaba por la cabeza, me debe faltar B12, mañana compro un frasco de vitaminas.

Lunes, vaya mundo de locos, estaba como de costumbre en Copilco, subí al vagón y cuando baje en Balderas un tipo me abordo, me dijo que se había enamorado de mí, que se llamaba Esteban y que le gustaría salir conmigo. Pero que diablos le sucede a la gente hoy en día, eso del amor a primera vista me parece poco creíble, encima me confiesa que me ha estado siguiendo y que le gusta verme leer, me parece un poco perturbador… pero si hasta me regalo un libro ¡por Dios! ¿¡Que tiene en la cabeza el tal Esteban!?

Aunque debo admitir que tiene agallas, y que realmente me pareció halagador, algo raro. En fin, acepte salir con el mañana, quizás valga la pena…

Otrebla Aleuznelav

martes, 17 de enero de 2012

Taller E1: Metro

45 TAPO –QUEVEDO

Después de 4 horas y $300.- por fin llego al DF, un sábado frío el clima ideal para mi, veo el acceso a la TAPO y en mi entra un miedo emocionante ante las expectativas que traigo, bajo del camión y camino hacia donde se encuentra las taquillas para comprar un boleto de regreso con horario abierto en el ADO; instintivamente me presiona para estar alerta, aviso por mensaje de texto a mi familia y amigos que estoy bien, que me mantendré en contacto.
Busco una fotocopiadora en algún negocio, aun siento el letargo del dramamine que evito una escena de angustiante vomito. Entro al pequeño negocio pido 3 copias de mi credencial de elector, platico con la encargada del clima, la situación, como se siente, blabla; muchas palabras, el hacer amigos se me facilita en sobremanera, así que al ver que hay química le pido que me guarde una copia de mi credencial de elector, ella acepta por supuesto, me comenta que cambian de turno a las 8 de la noche, le explico que pretendo irme antes, que solo vine para una reunión literaria;  le digo el nombre de con quienes voy, el nombre del café, etc. Le doy la copia, me meto una al bolsillo de mi pantalón y otra a mi bolso (que porque la paranoia, pues es la primera vez que vengo al DF totalmente sola, así que si mi roban la bolsa con mi boleto, cuento con una copia de mi credencial de elector para que respeten mi pago y mi lugar), me despido haciendo la broma que si no regreso antes de las 8 avise que me secuestraron y que posiblemente vendieron mis órganos al mercado negro; sonríe y me da su número de celular por cualquier cosa, lo acepto y le paso el mío; checo la hora son las 8:30 am, debo encontrarme con ellos a las 12; calculo mentalmente; voy al baño me despabiló, me arreglo un poco; me organizo mentalmente, "Trata de no verte de fuera y con miedo" me recomendó mi amigo Alberto, saco un mapa con las indicaciones que me dio para viajar en el metro Según google maps. La TAPO está cerca de metro San Lázaro (línea 1 - rosa), sobre esa llegar a metro Balderas, transbordar a la línea 3 - verde, hasta metro Miguel Ángel de Quevedo. El viaje en metro es de unos cuarenta minutos. Mentiría si digo que no tengo miedo. Me encamino, compro 2 cafés instantáneos y unas galletas, voy donde la encargada de la fotocopiadora le dejo un café "No era necesario" me dice aceptándolo con pena y me da las últimas indicaciones de la ruta a recorrer y  donde debo transbordar y de la compra de boletos de metro; asiento y me despido. Camino viendo a los vendedores ambulante, comportándome lo más normal posible; llevando las manos a mi bolso para verificar el alcance de mi gas pimienta y de mi Tasers (obtenido en mi viaje a los ángeles por mi Tío Lorito que es altamente protector creo que la paranoia viene de familia) todo en orden, me armo de valor, salgo de la TAPO, camino unos pasos y bajo a las escaleras para ir hacia el metro.
Compro los boletos, 10 en total por si las dudas, si no llego a ocuparlos todos se los regalare a Fabiola la encargada de las copias. Soy la única amable con las señoras de la taquilla, tal vez la mayoría de la gente pierde la empatía conformé las ciudades crecen. Camino para abordar alerta, ni siquiera traigo un libro para leer debo estar atenta y pendiente. Aunque las demás personas están absortas en sus cosas: escuchando música, hablando por celular, leyendo, pocos estamos observando el túnel que trae el transporte.
Por fin aparece así que cavilo que el lugar más seguro para mí se encuentra en el primer vagón, detrás del chofer (quiero creer que hará algo si tratan de atacarme), camino hacia vagón, no hay tanta gente como imagine solo un número considerable: varios adultos, algunos muchachos, algunos niños.
Emprendo mi viaje los asientos llenos, por suerte encontré uno cerca de la puerta donde veo perfectamente al chofer; noto algo, lleva a una niña de 8 años sobre sus piernas dejando que maneje; supongo que es su hija; sin querer me entra la nostalgia recuerdo cuando mi padre me enseñaba a manejar pero era tan chaparra que no podía alcanzar los pedales me sentaba sobre sus piernas y yo movía el volante, me sentía grande e imponente, manejaba metafóricamente un cougar blanco con asientos de piel, automático. Se volvió una costumbre cada que me visitaba (Ser hija de divorciados nunca me importaba demasiado salvo cuando alguno de ellos faltaba a las visitas o a los eventos escolares) me llevaba a un lugar en ojo zarco a 45 minutos de Orizaba irónicamente el tiempo que tardare en llegar a mi destino (siempre he creído en lo cabalístico algo bueno vendrá) era un lugar hermoso, mágico, una explanada llena de árboles milenarios separados por 5 metros cada uno, 20 en total, altísimos, sus copas cubrían el cielo y solo dejaban pasar resplandores que dibujaban arcoíris blancos; según la leyenda era un refugio para las doncellas que llevarían a Moctezuma; para ese entonces solo quedaba al fondo una iglesia en decadencia con un Cristo muy antiguo, 2 vírgenes, la olla de las limosnas y 4 bancas. Junto una ex %96 hacienda en ruinas, unas pocas viviendas de escasos recursos a los lados; para mí era un mundo hermoso, después de una hora de clases mi padre compraba pulque, el mío con lechera, a pesar de ser morena me enrojecía las mejillas como a los niños con quien corría y jugaba que eran muy blancos, prometiendo que para la próxima vez les llevaría regalos y dulces (siempre cumplo mis promesas) fueron 3 años buenos.
Me devuelven a la realidad unos murmullos, al voltear, observo a 4 jóvenes (3 hombres y una mujer) grabando con su celular al chofer y a su hija; su lenguaje corporal es de desaprobación, ironía y  queja. Solo escucho "Imagina que podría pasar", llamando la atención de otros pasajeros a su alrededor que buscan con la mirada el objeto de su morbo. Al encontrarlo mimetizando: Niegan, hablan de los riesgos, de la falta de ética, sobre reglas y yo veo aun con mas reprochable el que ninguno de los adolescentes varones, le hayan dado su lugar a su amiga y otras mujeres que están de pie; supongo que hasta las incoherencias son subjetivas.
Sin quererlo pienso en el futuro del chofer (Una mala costumbre diría mi amiga Uri), el video llegara a sus supervisores o a la prensa se hará un escándalo menor, suspenderán al conductor, le impondrán una sanción monetaria o en el peor de los caos lo despedirán; aun hombre que pasa más de 10 horas trabajando por un sueldo que supongo no es bueno, el cual solo deseaba darle a su hija un momento que añorar. Cursi, ¿si? Pero así compensan los padres las ausencias, los fallos y el dolor.
Vuelve a mí la nostalgia y recuerdo nuestro regreso al lugar de los árboles después de 10 años con mi mayoría de edad legal en todo el mundo; aun sin carro y digamos que la manejada no es lo mío, aunque aclaro que los 4 choques no fueron mi culpa en su totalidad. "Aun te acuerdas" me decía mi padre, mientras platicamos de aquellos tiempos. Al llegar; vemos con horror que todos los árboles fueron talados,  llore con sentimiento mientras maldecía esa masacre, preguntamos ¿Qué había pasado?,  "Pues el alcalde quiso hacer un zócalo y destruyo a los arbolitos, todo, pero el dinero no alcanzo y dejo así" fueron las palabras de la gente de ahí, había casas adosadas, tiendas y un bar; todo había cambiado. Mi padre investigo siendo abogado hablo de demandas, de secretarias, de que era un delito; solo asusto a la gente, ya que la queja y la demanda no procedieron a nivel estatal. Yo  lloraba, mientras me reclamaba para lastimarme por no haber hecho nada, el abandono fue parte de la tala. Aun ahora m entra una mezcla de odio y tristeza.
Tal vez para esa niña, su recuerdo de manejar la ruta de un metro sea igual que el recuerdo de mi bosque; solo que su tala será el despido de su padre y ella lo tendrá presente cada vez que viaje en metro. Lo irónico es que casi cada recuerdo infantil feliz, la madures le pone como un post-it encima con alguna desgracia como para recordarnos que las expectativas siempre son nulas; pero al final eso es existir.
Veo mi mapa es hora de transbordar aun me queda un algunos minutos de viaje…
= Ofel =

domingo, 15 de enero de 2012

Poema 1

= Sombra =

Se apaga la luz
y la sombra prevalece
como carcomiendo lo que soñaste
y no eres.

Reprochando el derecho
al reemplazo
para restregarte
que puede.

Se siente mas apto
con menos tragedias,
se piensa productivo, exitoso,
creativo, arriesgado al triunfo.

Dejando lo sedentario
para trotar por el mundo
cortar el paso
sin andar tomado de tu mano.

sábado, 14 de enero de 2012

Día 2

Escribo coaccionando mis sentidos, tengo la historia plasmada vívidamente en mi cerebro pero aun no la puedo plasmar, es como amnesia literaria, la película esta creada antes del guion y es algo ilógico como empiezan las cosas en mi mente. Aun no termino un cuento, cuando tengo ya 2 ideas más anotadas para desarrollarlas después. Ok empezare (culpare al del taller q no m da la dirección, jajajaj)

Difícil

Fue tan difícil realizar este blog ya q aunque no lo crean, la tecnología me odia; oh! Si me odia, complica todo un 100% mas y si agrégale q mi capacidad cibernética es nula…
Pero no queda más q escribir.